Me enseñaron a nadar pecho, y aprendí con la velocidad y perspicacia de cualquier ranita de cinco años. Era particularmente hábil con la patada, ancha, abarcadora, casi agarrando el agua con los dedos de los pies. Como si trepara en el agua.
Después aprendí otros estilos, pero la marca inaugural a la que volví una y otra vez es esa: zambullirme y hacer ese gesto enorme con los brazos y las piernas, abriendo el agua y sintiendo como el cuerpo se expande, se estira y se desliza. Abrazando el agua mientras el agua me abraza. Está grabado en mi memoria muscular, sucede mucho antes de que pueda pensar qué estoy haciendo.
Hace poco retomé natación, había dejado de ir desde la pandemia. Chocha de la vida. Iba todo bien: patada de crol, brazada de espalda, corregir cómo entra la mano en el agua o el giro del torso, etc etc. Bastante bien.
Luego, pecho. Un trámite para mí, me sale de taquito, me dije... Pero no. Me corrigieron una y otra vez: la brazada tenía que ser chiquita y la patada como un movimiento espasmódico desde las rodillas. Los ejercicios para la patada eran sosteniendo el pullboy entre las piernas. Me quedé atónita. Me explicaron que la técnica actual es así, se nada economizando movimiento como si estuvieras adentro de un tubo.
Señores. Frenemos un momento. ¿De qué estamos hablando? ¿Quién quiere nadar adentro de un tubo? ¿Quién, díganme, quién? ¿Cuál es la utilidad y la belleza de nadar adentro de un tubo? ¿Quién en su sano juicio prefiere un tubo a los cardúmenes, a las medusas, los caballitos de mar, los bancos de corales y las anémonas?
Decidí dar batalla por mi memoria muscular. Resistir. Voy a seguir nadando como rana. Pienso patalear bien fuerte para que se haga espuma y la profe no vea mis brazadas anchas. Cuando pase haciendo correcciones voy a tragar agua y a hacer como que me ahogo. Mis patadas abiertas y abarcadoras sucederán cuando la profe esté en la otra esquina. Si es necesario me encadenaré a un flota flota. Si eso sucede, amigos, por favor llevenme sandwichitos de queso y atún y sepan que no perdí el juicio, que estoy luchando para que el mundo no sea peor.

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