CIRO

    Hay un perro que se llama Ciro. Vive en la cuadra de enfrente de la casa de mis padres, en Cipolletti. es un border collie de pelo espeso, blanco y negro, y ojos castaños.

    No se cuando pasea, parece estar siempre. Cada vez que me estoy yendo o estoy llegando, está ahí. Ya me reconoce desde lejos, y se acerca con un trotecito indudablemente sonriente.

    Vive detrás de una reja de cuadrícula pequeña, así que solo puedo acariciarlo pasando un dedo y haciendo con él un gesto como de rascar. Él se acomoda y acerca el flanco o el cuello para recibir esa caricia ínfima.

    Paso por esa vereda en los más variados climas, y en todas las estaciones. En los tres últimos años, mientras se agravaba la enfermedad de papá, pasé muchas veces. 

    Volví a pasar ahora en Navidad. 

    Me gustaría abrazarlo, o al menos acariciarlo con la mano completa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LA PELEA

     Las cosas se pusieron mal abruptamente. El trío de amigas, Silvina, Mónica y yo, habíamos disfrutado de un paraíso de amistad que se re...