PARQUE NORTE

    

    Camino por el Parque Norte de Cipolletti. Adelante mío va un padre con dos hijitos, de aproximadamente 5 y 8 años. El mayor va diciendo "Júpiter, Neptuno, Mercurio..." . El padre le dice "No sabés. Decí que no sabés. No hagas como el abuelo Osvaldo que nunca dice que no sabe y dice cualquier cosa. Si no podés decir que no sabés no vas a tener lugar para aprender" El mayor se queda callado, y entonces el chiquito decide presentar armas por el honor del abuelo Osvaldo: "Venus, luna, sol" es lo último que escucho mientras los paso.

    Una mujer camina con agilidad, en dirección contraria a la mía. Tiene ropa deportiva oscura, un colgante con forma de media luna y la boca sorprendentemente pintada de rojo. Cuando paso al lado siento un leve olor a perfume.

    Más adelante me cruzo con una pareja joven. Él está diciendo "A ese pibe ya se le ve la cara que va tener a los 18 cuando esté preso" La chica le contesta "No seas malo, tiene cinco años". "Igual", contesta. Su tono revela que no está diciendo una humorada. No hay risa ni simpatía en su voz, solo está hablando del futuro.

    La mujer de los labios rojos vuelve a pasar. Esta vez noto su media sonrisa. Camina sonriendo leve pero indiscutiblemente. Me fijo si tiene auriculares, quizás está hablando por teléfono, o escuchando música. No. Me pregunto para quién serán los labios rojos, el perfume y la sonrisa.
Siguen las vueltas.

    La cuarta vez que la cruzo, la mujer ya tiene el buzo atado en la cintura y el porte menos elegante. En proporción inversa, su sonrisa ya no es leve. Es amplia, de oreja a oreja. Esa mujer se divierte consigo misma, y es contagiosa.

    No pude evitar decirle que tenía una sonrisa muy linda.

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